¿Pasaporte de potencia: la nueva frontera antidopaje que divide al pelotón?



Mientras el ciclismo profesional sigue buscando fórmulas para erradicar el dopaje, una nueva herramienta de vigilancia ha generado una ola de rechazo entre los propios corredores. La Agencia Internacional de Pruebas (ITA), en colaboración con la UCI, está desarrollando un sistema de monitoreo basado en los datos de potencia de los ciclistas, una iniciativa que el sindicato de profesionales considera «excesiva» y potencialmente injusta.

La propuesta: más allá de la sangre y la orina

A diferencia del pasaporte biológico —implementado en 2008 y basado en el análisis longitudinal de parámetros sanguíneos—, esta nueva herramienta propone examinar sistemáticamente los vatios que cada ciclista produce en entrenamientos y competiciones. Según anunció la UCI discretamente antes del Tour de Francia 2025, se trata de un «sistema de monitoreo del rendimiento longitudinal basado en datos de potencia» para ciclistas profesionales masculinos

El mecanismo sería sencillo en apariencia: los corredores deberían entregar todos sus datos de potenciómetro para que la ITA los analice en busca de «irregularidades». Si se detectan anomalías, se activarían controles antidopaje más específicos e, incluso en el futuro, podrían derivar en sanciones

La respuesta del pelotón: «Estamos 100% en contra»

Adam Hansen, expiloto australiano y actual presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales (CPA), no ha dudado en alzar la voz. En una entrevista para el podcast Domestique Hotseat, el sindicalista afirmó categóricamente que los corredores rechazan por unanimidad esta medida

«Si ellos [la ITA] ven cosas irregulares, entonces harán más pruebas específicas, o tal vez en el futuro esto también podría significar una sanción», explicó Hansen, quien inmediatamente señaló el primer escollo: ¿qué ocurre si un ciclista no puede entregar sus datos?

Las razones para perder información de potencia son múltiples y cotidianas: baterías agotadas del ciclocomputador a mitad de ruta, fallos técnicos del potenciómetro, dispositivos perdidos o simplemente olvidados en el hotel. «¿Se consideraría que se ha saltado un control antidopaje? Porque un control antidopaje es muy grave», advirtió Hansen, recordando que un «missed control» (control fallido) ya conlleva sanciones severas en el sistema actual

Un ecosistema ya saturado de controles

El rechazo no responde únicamente al miedo a sanciones injustas. Hansen subraya que este sistema se sumaría a un entramado ya complejo: controles antidopaje posteriores a carrera, el sistema Whereabouts (localización obligatoria de los atletas) y el propio pasaporte biológico

«Esto solo aumenta el estrés de los atletas. Para mí, es simplemente excesivo», afirmó el australiano, quien relacionó directamente esta presión acumulativa con el agotamiento que sufren muchos jóvenes talentos del pelotón

La ciencia de la potencia: ¿realmente es fiable?

Más allá de los problemas logísticos, existe una objeción de fondo: la potencia humana no es un dato estable. Hansen enumeró múltiples variables que alteran drásticamente la producción de vatios día a día:

  • El volumen e intensidad del entrenamiento previo
  • La calidad del sueño nocturno
  • El consumo de cafeína u otros estimulantes legales
  • Las condiciones meteorológicas durante el esfuerzo
  • El estado de hidratación y nutrición
  • El estrés psicológico o personal

«Los planes de entrenamiento de los ciclistas —y por tanto la potencia que producen— variarán naturalmente de forma sustancial durante una temporada», recordó Hansen

Un corredor que alterna días de recuperación activa con sesiones de umbral o VO₂ máximo mostrará curvas de potencia diametralmente opuestas sin que medie dopaje alguno.

¿Qué dicen las autoridades?

La ITA defiende su enfoque como parte de una estrategia «inteligente, basada en datos y fundamentada en la ciencia»

ita.sport. La agencia, que asumió la gestión antidopaje del ciclismo en 2021, argumenta que el análisis longitudinal —comparar los datos de un mismo atleta a lo largo del tiempo— permitiría identificar mejoras inexplicables que merezcan una investigación más profunda.

El proyecto se encuentra actualmente en fase piloto con cuatro equipos WorldTour durante la temporada 2026

Sin embargo, hasta la fecha no ha ofrecido claridad sobre protocolos ante fallos técnicos ni sobre los umbrales que consideraría «sospechosos».

El debate de fondo: ¿hacia dónde va el ciclismo?

Mientras el dopaje sigue siendo una sombra alargada sobre el deporte —el caso reciente de Oier Lazkano ha vuelto a poner el foco en la lucha antidopaje—, la pregunta clave es si la solución pasa por más vigilancia o por mejores pruebas directas de sustancias prohibidas.

Para Hansen, la respuesta es clara: «Deberían mejorar las pruebas de sustancias prohibidas porque eso crearía menos estrés para los corredores»

Una postura que refleja una inquietud creciente en el pelotón: la sensación de que, en la cruzada contra el dopaje, se está perdiendo de vista al atleta como persona.

El ciclismo siempre ha sido un deporte de números, pero quizás no todos los vatios deberían convertirse en pruebas en un juicio. Mientras la ITA avanza con su pasaporte de potencia, el pelotón responde con una advertencia unánime: entre la búsqueda de la limpieza y el respeto al corredor, hay una línea fina que no debe cruzarse.


¿Tú qué opinas? ¿Los datos de potencia deberían formar parte de la lucha antidopaje o suponen una invasión excesiva a la privacidad del atleta? Comparte tu reflexión en los comentarios.

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