¿Está SRAM reinventando la cadena?

La nueva patente que podría cambiar las transmisiones de bicicleta


Desde su invención en el siglo XIX, la cadena de bicicleta ha sufrido evoluciones graduales, pero pocas veces disruptivas. Ahora, SRAM podría estar a punto de romper esa tendencia con una nueva patente que propone un rediseño radical: una cadena de medio eslabón con enlaces asimétricos y un sistema de transmisión inteligentemente integrado. ¿Se trata de una simple mejora incremental… o del primer paso hacia una nueva era de las transmisiones?

Breve repaso histórico: de Reynolds a las cadenas modernas

La cadena de rodillos moderna nació oficialmente en 1880, cuando el ingeniero Hans Reynolds patentó un diseño con casquillos que permitían al pasador girar con menor fricción, mientras el rodillo giraba sobre dicho casquillo. Antes, las cadenas eran simples conjuntos de placas y pasadores —poco eficientes y muy propensas al desgaste.

James Slater ya había introducido el rodillo en 1864, pero fue Reynolds quien aportó durabilidad y suavidad. Con el lanzamiento de la Rover Safety Bicycle por John Kemp Starley en 1885 —la primera bicicleta con transmisión por cadena en la rueda trasera—, la cadena se convirtió en el corazón del sistema de propulsión ciclista.

En tiempos más recientes, en los años 2000, aparecieron cadenas de medio eslabón, usadas sobre todo en BMX. Permiten ajustes de longitud más finos (de media pulgada en media pulgada), aunque con desventajas: mayor peso, menor eficiencia y escasa compatibilidad con sistemas de cambio.

El problema que SRAM quiere resolver

Hoy, con transmisiones de 1x (un solo plato delantero) y cassettes de 11 o 12 velocidades —e incluso 13 en algunos casos—, la cadena trabaja a menudo en ángulos pronunciados, especialmente en los piñones extremos. Esto provoca:

  • Pérdida de eficiencia mecánica
  • Mayor desgaste de cadena y piñones
  • Ruido y cambios menos precisos
  • Compromiso en la tracción y rendimiento general

El plato fijo tradicional no puede alinearse dinámicamente con el piñón seleccionado. Ahí entra la propuesta de SRAM.

¿Qué propone la nueva patente?

La patente —registrada en los últimos meses— describe una cadena que combina dos ideas clave:

  1. Eslabones de medio paso (½ eslabón)
    Esto altera la norma ISO tradicional (paso de ½ pulgada por eslabón completo), permitiendo una mayor resolución lateral en el movimiento de la cadena. En la práctica, se podrían lograr cambios más finos… o incluso dos posiciones útiles por revolución en lugar de una.
  2. Enlaces asimétricos con flancos escalonados
    No todos los eslabones son simétricos. Algunos tienen perfiles específicos que guían la cadena durante el salto entre piñones, reduciendo la dependencia del desviador trasero y minimizando saltos no deseados o enganches.

Además, la patente sugiere platos con segmentos unidos mediante uniones tipo lengüeta y ranura, que permiten pequeños movimientos axiales. Al girar el plato, los segmentos se desplazan progresivamente —sin carga— para alinearse automáticamente con el piñón activo. Esto es clave: la cadena ya no solo sigue el camino del desviador, sino que participa activamente en su propia alineación.

Diseño Narrow-Wide… pero más allá

Muchos ya conocen los platos narrow-wide, con dientes alternos gruesos y finos para evitar que la cadena se salga. SRAM lleva esa lógica un paso más allá: ahora también se aplican diferencias en espesor y refuerzo estructural dentro de la propia cadena, en sincronía con el plato y los piñones.

Los dibujos de la patente muestran superficies rediseñadas, flancos escalonados y zonas de contacto optimizadas para una transición más suave entre dientes —todo ello para maximizar la velocidad y precisión del cambio.

¿Compatibilidad con lo actual?

Es poco probable que la cadena funcione a pleno rendimiento con piñones y platos convencionales. La patente insinúa un ecosistema cerrado: cadenas, platos y cassettes diseñados como un sistema integrado, posiblemente con actuadores o sensores embebidos.

Si se usa en componentes tradicionales, probablemente funcionará —pero con degradación en eficiencia y durabilidad. El verdadero potencial solo se libera con arquitectura compatible.

Ventajas y riesgos

Posibles ventajas:

  • Cambios más rápidos, precisos y silenciosos
  • Menor dependencia del ajuste fino del desviador
  • Potencial reducción de piezas móviles (¿menos mantenimiento?)
  • Mejor eficiencia energética en ángulos extremos

⚠️ Desafíos y preocupaciones:

  • Posible aumento de coste y complejidad
  • Riesgo de fragmentación del mercado si se impone un estándar cerrado
  • Mayor dificultad de reparación o sustitución en ruta para ciclistas no especializados

Conclusión: evolución… o revolución controlada

Más que “reinventar la cadena”, SRAM parece estar apostando por una reconfiguración inteligente del sistema de transmisión completo. No se trata solo de mejorar un componente, sino de repensar cómo interactúan cadena, plato y piñón —y potencialmente, cómo el propio plato puede adaptarse al cambio en tiempo real.

Aún falta ver si esto llega al mercado, y en qué formato. Pero lo que es innegable es que SRAM está pensando a largo plazo: electrónica integrada, actuadores en platos, cadenas con “inteligencia mecánica”… El futuro de la transmisión ciclista podría ser más integrado, más eficiente… y también más propietario.

¿Estamos ante el nacimiento de una nueva generación de grupos? El tiempo —y las primeras pruebas de campo— lo dirán.

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